martes, 23 de agosto de 2011

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“… que desde hace por lo menos un lustro, un puñado de empresas, con el visto bueno de igual número de gobiernos, trabajan con maquinaria humanoide para suplir mano de obra humana, que les pagan con dinero real y les dejan salir a la calle para que con ese dinero compren lo que quieran. La maquinaria humanoide no sufrirá enfermedades y tendrá una vida laboral más larga que la humana, y no habrá necesidad de pagar servicios de seguiridad ni fondos de retiro, porque una vez concluido su trabajo, se les desconecta y...”
La conferencia de prensa duró hora y media. Anunció la existencia de tecnología vendida a unos cuantos y exigió tanto a gobiernos como a empresas que aclararan este asunto de una vez por todas. Puso cartas sobre la mesa. No resolvió preguntas de los medios de comunicación. Así la tensión sería mayor.
En resumen, podía considera a este un gran día.
Su cena fue interrumpida cuando un par de hombres abrieron la puerta de su habitación del hotel.
Antes de ultimarlo, uno de ellos le sonrió:
¿Sabes que esto es irónico? Son muy pocos los modelos unitarios.
Y ya causaste demasiados problemas, dijo el segundo un instante antes de desconectarlo.
Y así comenzó todo.

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