domingo, 11 de septiembre de 2011

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A @pedrosandoval


Llevaba meses caminando por el país. Supo que algo andaba mal cuando dejó de comer un día, dos días, tres días y, a pesar del hambre, nada le pasaba. Con el tiempo, incluso la sensación del hambre desapareció. No quiso decir nada a los médicos. Lo tirarían de a loco o lo exhibirían en ferias de curiosidades.
Renunció a su trabajo, tomó su guitarra y se puso a caminar. Iba tocando de pueblo en pueblo, de cantina en cantina.
Llevaba en su repoductor mil cuatroscientas veintitrés canciones. Casi todas del folclor latinoamericano.
No se enteró del repentino odio contra los droides.
Hasta aquella tarde cuando una camioneta se derrapó para impedirle el paso, ocho hombres sacaron armas de alto calibre y le dispararon cuatro balas más que canciones tenía su reproductor.
Cuando por fin su maquinaria se desconectó para siempre, en los audífonos escuchaba aquella canción que dice, “Y vas andando de ciudad, en ciudad...”

02 De ciudad en ciudad by Pedro Sandoval
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