viernes, 29 de enero de 2010

@culturaentoluca/Cafetales/y el cambio

No llegué al trabajo, en tunAstral, porque no pude despertar. No es chistoso en realidad. Mi cuerpo otra vez tuvo un ataque narcoléptico. Debía estar a las siete de la mañana en la oficina para presentar un libro tunAstralo en una escuela secundaria. No pude levantarme. Los ojos se mantuvieron cerrados y la mano izquierda apagó la alarma del celular una y otra vez, cada diez minutos. Me reporté enfermo. El estómago, dije a mi jefa, a las nueve de la mañana, vía mensaje de texto. Me quedé en casa para tuitear un rato, revisar algunas lecturas pendientes, y continuar con la creación del blog del Ocotito. El suceso del día, @delaqueva organizó un tuit para dar noticias de cultura en #Valletoluca. Me invitó. Me gusta la idea, pero no me la creo del todo. A eso de las cuatro ya era noticia: "periodistas culturales, inconformes con el cierre de espacios, como periódicos, abren este tuiter que también será blog". En Radio Mexiquense, @silmaheret era entrevistada por @alonsoguzman al respecto. Más tarde, @milenioedomex daba la misma nota. Todos estamos inconformes por el cierre de la sección cultura de Impulso; pero, ya dije, no me la creo del todo. He visto ir y venir proyectos culturales en mi querido Valle. A veces no funcionan, a veces nos aburrimos, a veces son ambiciosos. Ademas éste, como otros proyectos, nace sin planificación. La gran ventaja es que nace de una necesidad real. Y por eso voy a entrarle con todo. Procuraré que sea divertido, cambiante, y un desafío cotidiano. El blog ya está abierto, pero a estas alturas no tiene ni una sola nota. Cuando tenga algo publicado lo compartiré. //Más tarde fui por @Areligarcia19 a su casa. Fuimos a un restaurante chino, frente a la #plazagozalezarratia: mucha grasa y más sal que nunca. Un verdadero manjar. Lo cuento como excusa para lo que siguió. Nos subimos al #Catorce, mi coche, y recorrimos tres sitios que recomiendo: Charco Café,  Tantra Lounge, y Rocco Café. En el primero el grano es excelente. En el segundo la carta de tés es insuperable. En el tercero ponen cine. En todos se puede fumar. Fuimos a repartir Ocotitos, la revista. Todavía no me asumo como vendedor. No me termina de gustar la idea. Pero he dicho que me comprimetía y lo pienso hacer. También me comprometeré con @culturaentoluca. A fondo. Recorrer las calles de Toluca siempre es un placer. Todavía no sé la razón de que así sea. Tal vez porque lo hice sin prisas; porque charlaba con mi chica; porque me tocaba ver el anochecer; porque quiero a esta ciudad apersonalizada. Antes del regreso, pasamos a un café en Metepec para hacer lo mismo. Metepec es amable, pero siento una sonrisa plana de sus habitantes. Supongo que es viernes por la noche, y es quincena, y todos esperan una derrama económica en los bares. Tal vez es eso.//Terminamos la jornada estacionados frente a un parque cerca de casa de ella. Un parque vacío de corredores nocturnos y de perros paseados. Fumamos un par de veces, seguimos charlando. No fueron asuntos de ventas, tampoco de cultura, mucho menos de tuits o blogs. Era sobre nosotros, de que quise poner una lona hoy por la mañana, de que ella jugó con sus perritas, sobre la novela de ciencia ficicón que tenemos en común, y sobre viejas caricaturas japonesas. Sobre nosotros. Eso fue lo mejor de todo.//Pongo al final esto: Narcolepsia se aleja de un lenguaje y un discurso que nunca logró. Lo escribí al final para que nadie lo leyera. Para que no se enteren. Para que no extrañen lo que no llegó a estar aquí. Tampoco borraré lo anterior. Que quede constancia de que, con todo, nada cambia.
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