lunes, 23 de noviembre de 2009

Teatro a gritos

El pasado fin de semana asistí, con unos amigos, a la final de la Tercera Muestra Estatal de Teatro Mexiquense. Tanto en el auditorio del Museo de Arte Moderno, como en el ágora del Museo de Antropología e Historia, ambos ubicados en el Centro Cultural Mexiquense, se presentaron tres obras, representativas, dijeron, de tres áreas del Estado. Por un lado Naucalpan, con una obra de Brecht, por otro Nezahualcóyotl con Fernández de Lizardi y por este lado, Toluca con un Don Juan Tenorio.
No debo decir, pero lo haré, que sólo terminé de ver la de Brecht, y eso porque su duración no excedía los cuarenta minutos. Las tres obras, que representan, a decir del rimbombante título de Muestra Estatal, lo mejor de lo mexiquense, son arrítimicas, seseadas, sobreactuadas, pobres en su producción y, también lo diré, aburridas.

Paréntesis confesional. Estos amigos y yo somos parte de una asociación civil que ha gestionado la organización de la Muestra Estatal de Teatro para el año 2010. Nuestra labor de negociación algo ha conseguido para este efecto, cosas que contaré en su momento, cuando se tengan las firmas adecuadas. Pero nuestra intención no era hacer una crítica de la organización, tampoco es el fin de este texto. La idea era comprender algo del panorama estatal en materia escénica. Y la verdad es que nos dio un poco de miedo.
No podemos culpar completamente -de la baja calidad en la obras estatales- a las compañías independientes (la obra brechtiana nació en un taller escolar de Acatlán), tampoco podemos responsabilizar del todo a las instancias de gobierno como el Instituto Mexiquense de Cultura (porque algún intento hace organizando Muestras al vapor para alcanzar objetivos institucionales). La culpa está en el aplauso ciego de quienes se han quedado a ver hasta el final del montaje. En las alabanzas cuando se encienden las luces. En el cretinazgo que parece enseñarse en las escuelas de teatro.

El teatro mexiquense es irrespetuoso con el trabajo de terceros. Por ejemplo: el grupo O de Madera -que fuera el primero en presentarse en escena, que es el grupo local, el anfitrión-, no fue capaz de observar las obras de sus compañeros competidores. Supongo se saben tan chingones que no tienen por qué perder el tiempo viendo el trabajo de los demás. Lo malo es que quienes estamos interesados en el teatro local, debemos chutarnos todos los bodrios, parejos.

El teatro mexiquense se hace a gritos.
Una de las deficiecias de este teatro es la falta de profesionalización. El director no pueden dedicarse únicamente a dirigir; también cose el vestuario y diseña la iluminación (cuando no tiene que sentarse frente a la consola y trabajar la iluminación y el sonido durante la representación), eso sin contar su constante pleito por aquello de solucionar lo de los dineros. El actor suele ser el tramoyista y el diseñador del programa de mano. Es decir, las condiciones actuales para producir teatro no son las óptimas. Por eso es que me quejo de la calidad de la escena mexiquense, pero sigo siendo un espectador entusiasta, y por eso es que estos amigos y yo (que compartimos algunas visiones al respecto) estamos proponiendo cosas.

La calidad de las puestas que participaron en Muestra Estatal es una tristeza, y seguramente no se modificará mucho el año que entra -a pesar de lo que estamos proponiendo- cuando nos toque organizarla. Eso no significa que debamos conformarnos. Tampoco que debemos guardar silencio. Mucho menos dejar de ofrecer opciones.

Con todo (y como dice mi maestro), es mejor este teatro a ninguno. Aunque den ganas de salir a mitad de la función, y sea ofensiva la cretinez de los teatreros.
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