sábado, 12 de noviembre de 2011

Una cobija extra es suficiente

Desde hace días las tardes comienzan a ser más frescas. Es el otoño que se arrellana. En algunas calles de Valletoluca ya se observan las clásicas acumulaciones de hoja seca, ocre. He caminado ya sobre algunas de ellas porque me encanta que los pies hagan crush crush crush mientras los gatos del mundo ronronean. Imagino la belleza de los paisajes que van al sur: las orillas del volcán, los bosques ondulantes: las tonalidades que vagan desde el amarillo y hasta el rojo.
El viento es del que silba y las lluvias son apenas lengüetazos.
Hace noches ya que @taniahernandeza y yo dormimos más apretujados. Es la costumbre, iniciada apenas el año pasado, de la época. Una cobija extra (guardamos la última de las cobijas para el invierno) es suficiente por el abrazo, y las caricias, y eso otro que, desde la oscuridad, da sentido a la luz del día siguiente.
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He trabajado con el #libroinexistente. A la hora del desayuno entregué mi última versión. Mañana recibiré la carta de la editora preguntando si de verdad no quiero conservar las comillas que ella ha puesto, o las itálicas, o aquellos puntos seguidos que son tan pertinentes. No, no quiero, le diré. Será condescendiente porque lo merezco: hice caso al noventa por ciento de sus anotaciones; la mayoría de las veces estaba de acuerdo con ella, en menor medida el cambio que me propuso no alteró nada lo que escribí.
Pero el #libroinexistente sigue generando cosas. Para empezar, debí leer no una, sino cuatro veces aquel cuento de la mujer que es violada en los baños públicos de Toluca. Como si escribirlo no hubiera sido tortura. Como si revivirlo todo, con tanto detalle como me propuse, fuera en realidad algo agradable.
Además, el #libroinexistente se presentó en el #FestivaldelasAlmas y no me informaron.
Hace meses me hablaron del Instituto Mexiquense de Cultura para invitarme a presentarlo en el marco del festival vallesano, les dije que no, que el libro no existía y... bueno, la historia ya la dije muchas veces. El 2 de noviembre se contactó la querida (y fotógrafa) @Crizzyespinosa con Tania, para preguntarle cómo nos había ido en la presentación del libro. ¿Cuál presentación?, preguntamos. Por la noche, llegó una alerta a mi teléfono; una nota publicada en Michoacán y bajada de Notimex. El periódico que publicó la nota aclaró cosas que no decía el boletín surgido desde el Instituto Mexiquense de Cultura: que el libro no existe y que solo apareció el editor del libro.
(Que ultimadamente ni es el editor).
Otra vez el presidente del @Cteac, Porfirio Hernández, (@porfirioh), haciendo cosas que no debe hacer, sin permiso. Otra vez la gente del Instituto Mexiquense de Cultura que trabaja sin consideración, sin comprensión por el trabajo del artista.
Que chinguen a su madre.
Una de las cosas que haré tan pronto tenga mi ejemplar físico en las manos será subir el libro a Wattpad, completito.
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No he bebido café por las mañanas; el de las tardes ha sido insuficiente. He fumado poco, salvo por el día en que nos topamos con @Blanche_Leonor y (@lorzzzo) luego del concierto de Pasión Escarlata en el bar 2 de Abril. Las chicas compraron #garañona y nos invitaron a beber del cuello de la botella en casa #LorenaRomero. Hablamos de libros, de radio pública, de generaciones, (ellas tres) se enojaron con las instituciones culturales y abrimos, además, botellas de cerveza. Era miércoles, tarde entre semana, y nos la pasamos a todamadre.

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Por las noches, @taniahernandeza y yo nos acurrucamos del mismo lado de la cama. Es por el viento y las lengüetadas de lluvia. Este preludio de invierno.
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