martes, 28 de septiembre de 2010

Red Latinoamericana de Gestión Cultural (REDLGC)

Una aparente buena noticia es la naciente Red Latinoamericana de Gestión Cultural (REDLGC), que se dio el pasado 12 de septiembre de 2010 en el marco del Seminario de Gestión Cultural y Diversidad en Uruguay. Por México firmó la Universidad de Guadalajara, la única de nuestro país que aparentemente está preocupada y ocupada en realizar acciones en asuntos de gestión cultural. Al menos la única que siempre está en el mitote internacional.

Organizada por Traful, en Canelones, Uruguay, los países que signaron la creación de dicha red fueron Colombia, Chile, Argentina, España y Uruguay, además de México. Traful es una organización que se define como cooperativa y que, entre otros fines, persigue el de "promover proyectos socio/culturales, donde se destaque el fortalecimiento de la identidad, el rescate de sitios y/o actividades patrimoniales que propicien el desarrollo cultural".

Según la nota posteada en la página Traful Uruguay, son objetivos de la red:

  • Generar y socializar conocimientos sobre prácticas, discursos, conceptos y metodologías de la gestión cultural y las políticas culturales en América Latina.
  • Propiciar el intercambio entre profesionales, estudiantes, docentes e investigadores sobre prácticas de gestión, cooperación y políticas culturales de Latinoamérica, contribuyendo a la socialización y fortalecimiento de dichas experiencias.
  • Estimular la profesionalización de la labor de los gestores culturales favoreciendo el desarrollo de instancias de formación que contribuyan al fortalecimiento del quehacer cultural y sus actores.
  • Contribuir al fortalecimiento de la asociatividad de los gestores y sus organizaciones mediante la cooperación y el trabajo en red. 
  • Analizar y proponer criterios teóricos, metodológicos, formativos y normativos para la práctica de la gestión cultural.
  • Visibilizar la profesión de la gestión cultural dentro del campo cultural y en la sociedad en general.
  • Fomentar una gestión cultural que promueva la cohesión social, la equidad, la participación ciudadana, la libertad de creación, la interculturalidad, la cultura democrática con especial atención a los agentes culturales de base.
  • Promover el emprendimiento cultural y creativo como herramienta para la diversidad cultural haciendo especial hincapié en la dimensión latinoamericana.
Una nota optimista puede leerse en el blog del programa radiofónico chileno Mosaico Cultural, aquí: Nace Red Latinoamericana de Gestión Cultural

Ojalá este proyecto siga adelante y que los objetivos se alcancen; que pasado el tiempo -incluso- tengan que renovarlos porque los primeros ya se consiguieron. Ojalá. Diosmediante. La maravilla de la gestión cultural es que sus profesionales tienen como característica principal el optimismo.

Un abrazo de letras.

martes, 7 de septiembre de 2010

Chicle suavecito












De Tania Hernández Arzaluz, de quien pueden leer su blog de cotidianeidades, aquí, y su blog literario, aquí

Tenía la oreja pegada a la puerta, pero no alcanzaba a oír nada. Mis papás a veces hablan tan bajito. No sé cómo lo hacen, nunca me han enseñado.

Me senté en el suelo, el frío de los azulejos se me metió de sopetón debajo de los pantalones, me dieron ganas de reírme, pero me aguanté, tampoco se me da eso de reírme bajito.

Es que ahora cuando me mojo, me río. Una vez me senté en la banca del parque, me levanté rápido pensando que había empapado el uniforme. Nomás fue un sustito, lo que sentí sólo era el frío de los fierros verdes. Sentir el frío de algo es como mojarse, por eso me dan ganas de reír.

Mis papás seguían discutiendo y yo no veía nada, sólo la rayita que se hace debajo de la puerta cuando alguien enciende una luz del otro lado. Esperar, me dije. Cómo esperar si este era un día de esos que el sabor del chicle se acaba más rápido de lo normal. No creo que sea una cosa de marcas o sabores, yo digo que es la fuerza con la que uno mastica.

Un día lo mastiqué despacito para que la maestra no se diera cuenta que no lo tiré al entrar al salón. Me duró hasta el recreo.

La puerta se abrió, entonces recordé que mi mamá huele a la humedad del pasto recién cortado, aunque yo siempre le digo que huele bonito.

–Lo intenté, pero tu padre no quiso– me dijo.

–¿Entonces?

–Tendrás que quedarte unas horas más.

¿Unas horas más encerrado en el baño?, pensé.

Y yo con unas ganas de un chicle suavecito, morado, si es posible.

Abrir y cerrar

En Mexico, conocida como Raton Viejo
Foto de Mora Majareta

Nada más abrí la puerta y el ratón viejo echó a volar. Se metió entre mis piernas y por pocos instantes se atoró en la orilla de la falda. No me asustó. Me gustan los ratones viejos. No me explico cómo todas las chicas del salón insisten en que son feos, grotescos. Mi madre dice que son de mal agüero. Mi padre que son polillas. ¿Alguien se ha puesto a observar las alas? Ningún patrón se repite, son individuos. A veces he encontrado rostros. Imagino que son su forma de mostrarse humanamente ante los humanos. Una vez toqué uno de ellos. Creí que eran ásperos, pero no, son tersos. Me recordó a la textura de las franelas que cosía la abuela. Esas mismas franelas que olían a la crema que aromaba toda su habitación y toda su casa, salvo la cocina que cada vez que llegaba de visita olía distinto: unas veces a la agridulce fruta a punto de descomponerse; otras a arroz amarillo, mi favorito. Otras más a salsa roja. La salsa roja no me gusta tanto. Es como introducir lama de río en la boca. Mejor el arroz amarillo que se siente como suaves algodones. El ratón viejo dio un par de giros antes de escapar torpemente hacia arriba, creí que me pedía disculpas por el exabrupto. Yo también me disculpé, pero en voz baja, para que mi madre no volviera a decir que estoy loca porque hablo sola. Me gusta escuchar mi voz, pero me gusta más escuchar el aleteo de los ratones viejos. Respiré un poquito para guardar en mi cabeza esta imagen del ratón viejo volando y luego escribirla en el diario. Cerré la puerta, debía cumplir con el mandado.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Escritores Efe Eme

Me acabo de encontrar con esta estación que anuncia "Radio para escritores, por escritores".




Desafortunadamente, todo está en inglés. Sin embargo, su existencia puede significar un proyecto a copiar.
Actualmente, sólo he podido escuchar los podcasts, que son entrevistas a escritores que, para ser sincero, no conocía. El link para escuchar radio en vivo no me ha funcionado. Ojalá ustedes tengan mejor suerte.
Un abrazo de letras

lunes, 2 de agosto de 2010

jueves, 22 de julio de 2010

El nuevo estudio

Ha ocurrido mucho desde la última vez que escribí algo en este blog. Y es que ha pasado mucho tiempo desde ese entonces. Baste decir que, sin haberlo planeado gran cosa, ahora estoy por fin en este nuevo departamento, que en primera instancia sería sólo un estudio, el lugar ideal para sentarme a escribir, entre otras cosas, los posts para este blog.  Permitan que lo cuente por partes.

El desenamoramiento
Por respeto a ella y por respeto a mi y por respeto a ustedes, lectores, no quiero dedicar muchas palabras a esto. De pronto me di cuenta que ya no amaba a esta pequeña mujer. Y era muy probable que ella tampoco se sintiera ya ilusionada conmigo. aunque en realidad no fue tan de pronto. Fue la falta de atenciones de ambas partes para con ambas partes, la falta de deseo y el hecho de que nunca se alimentó. Fue la culpa de ambos, pero me tocó lo más doloroso: luego de tomar la decisión la cité en el café de su preferencia y le dije así, sin mucho preámbulo, que prefería terminar con la relación. Ella sonrió y me dijo que lo sabía, que si no hubiera sido yo lo habría hecho ella, y solo me dijo sorprendida que no esperaba fuera tan rápido. Para mí no lo fue . Lo alargué demasiado, lo alargué como se alargan esas decisiones que causan culpa. Le deseo lo mejor a esta mujer, como se lo he deseado a parejas anteriores.

El enamoramiento
Por supuesto, tan pronto como la vi salir del café, marqué al mejor amigo de los ultimos tiempos. Los que me conocen en persona y los que me han leído por este medio o por tuiter saben quién es ese mejor amigo de los últimos tiempos. Y le dije lo mal que me sentía. Lo vi a los minutos en ese otro café que era el preferido de él en aquellos momentos. Allí estaba su chica. Entre los dos planearon una de esas salidas relámpago que ellos saben planear. El geocaching, debo decirlo, puede ser muy divertido y sorpresivo.
En ciudad de México fue. Yo invité a mi otro mejor amigo, pero no el más reciente, sino el de los tiempos más viejos. Los que me leen por tuiter o por este medio e incluso los que me conocen pueden no tener idea de lo importante que es para mí Arturo. Ellos invitaron a otros amigos, pero sólo llegó una de ellas: Tania.
Tania y yo nos conocíamos de antes, aunque ahora, luego de haber vivido los últimos dos meses en su compañía, nos hemos preguntado una y otra vez cuándo nos conocimos. Ninguno lo recuerda. Sólo suponemos que fue Ernesto o fue Itzel, o fueron ambos, quien nos presentó. Sólo recordamos aquel día en Valle de Bravo, durante la más reciente edición del Festival de las Almas, en que nos coqueteamos sin llegar a ningún lado, porque yo tenía una relación y los que me conocen y los que no me conocen suelen sorprenderse de esta incapacidad mía por la infidelidad. También recordamos Tania y yo aquella no planeada reunión en casa de Lorena, Lumbrales, donde nos vimos a los ojos como se pueden ver a los ojos quienes se gustan. Recordamos otras cosas Tania y yo, pero no son tan narrables.
Y esa noche, en ciudad de México, Tania y yo.
Tania me atrae por muchas razones. Me gusta, claro. Es emprendedora y es talentosa y tiene sus ideas y ha hecho su vida como ha querido, con o sin trabas. Tiene planes y sueños y energía para llevarlos a cabo. Y le gusto y me quiere.

Las otras decisiones
Han pasado ya dos meses desde ese día. Han pasado otras cosas. El valor de la primera decisión me ha permitido tomar otras. Le pedí que fuera mi novia. Esto nadie lo sabe. Era de noche y veíamos Metepec desde la iglesia del Calvario. Fumábamos. Recibí una llamada de mi madre y le dije que estaba con mi amiga Tania. No sé por qué pero me dolió decirle así. Colgué y le pedí que fuera mi novia. Dijo que sí. Fue un asunto preparatoriano. Fue lindo, importante. Sobretodo lo último.
Tomé la decisión de rentar un departamento para que fuera mi estudio. Para no tener que ir todos los días hasta Chapultepec y hacer casi una hora de trayecto y luego comer algo y caer vencido por el sueño de mi narcolepsia.
Con la renta del departamento vinieron otras cosas. Extrañas algunas. La familia de ella me aceptó de inmediato, y cuando se enteraron del nuevo departamento, el estudio para escribir, le propusieron a Tania que se viniera a vivir conmigo. Fue su padre quien manejó la camioneta que trajo hasta la nueva cocina la estufa que Tania había recibido como regalo de su abuelita. Fue su madre quien me regaló tres plantas, una de ellas es una hoja elegante, mi planta favorita de todos los tiempos. Tania compró el escritorio y la silla giratoria donde ahora escribo estas líneas.
Mi familia ha tenido una reacción similar. Les cayó bien desde el primer día. Cuando les dije que tenía ya un departamento apalabrado para que fuera mi estudio, mi madre sacó un paquete de ollas y se las dio a Tania. Porque le daba mucho gusto que ya reiniciara mi vida. De la ferretería, el negocio de la familia, mi padre sacó algunos aditamentos para que yo hiciera arreglos mínimos necesarios para el nuevo departamento, mi estudio.
Ninguna de las familias ha tomado en cuenta que Tania y yo llevamos dos meses juntos. Nada más. Y que los planes de ambos sí parten de una tranquilidad básica para formar una relación estable.
Estoy contento con esta relación. Mucho. Estoy enamorado.
Ya compramos una cama y ya hemos pasado algunas noches aquí, los dos. Ya funciona el calentador de agua y nos hemos bañado. Ya tenemos trastos que hemos comprado o que nos han dado. Hay tres sillas en la estancia y una caja que hace las veces de mesa de centro. Ya hay ceniceros por todo el lugar. Ya colgué las cortinas y ya puedo andar desnudo por todo el espacio, sin avergonzarme por las adiposidades. Ayer, en el supermercado, compré un minidesayunador para dos personas que cabe perfectamente en la cocina. También compré el shampoo, el acondicionador, el jabón, pasta de dientes y papel de baño.
Faltan otras cosas. No tengo ropero ni clóset, y la verdad pienso comprar una cajonera de cartón. De casa de mis padres me traeré un ráquet improvisado con tubos galvanizados para colgar mi ropa. Falta un refrigerador y, según mi hermanita, me falta una televisión. Según yo, me falta más el Internet.
Seré yo quien se venga primero a vivir a este lugar de manera permanente. La decisión del departamento fue mía y Tania lo que ha hecho es apoyarme. Ella llegará aquí en otro momento, cuando lo considere pertinente. La estaré esperando. Mientras, de cuando en cuando, despertaremos juntos.
Tengo pendientes. Tengo que concluir con el proyecto de la beca del Centro Toluqueño de Escritores. Tengo que escribir los dos o tres guiones semanales, las cápsulas culturales, del programa de Televisión Mexiquense. También debo terminar el libro que prometí a tunAstral. Además quiero escribir algunos cuentos sueltos, tengo varias ideas.  Por lo que puedo ver en estos momentos, eso ya no será tan difícil. El estudio es, de verdad, el lugar ideal para hacerlo.




miércoles, 5 de mayo de 2010

Lectura en público, otra. O que lo mejor sería que leyeran a Coelho.

No quiero continuar con la idea del último post. Mejor algo distinto. No mucho. Esta vez será corto. Hace rato, en la Facultad de Humanidades de la UAEMex, se presentó otro libro de #tunAstral. Para ser franco, y a diferencia del anterior post, no vale la pena escribir el título. Baste decir que es de la misma colección, tunAstralia, y ya. Margarita hizo gala de su necesidad por humillar a los demás. En una de esas dijo: "estoy segura que si leo sus trabajos tendrán pésima ortografía y hasta incongruencias". Le dijo al presentador que no le importaba que su nacionalidad fuera colombiana, porque ella era de Acambay (cabe recordar que ella preguntó: "¿de dónde eres, muchacho?"). Y cosas así. Mi sorpresa vino con una chica que desde el principio levantó la mano para hablar. No fue vista en un par de ocasiones y hasta la tercera le dieron la palabra. Creí que reclamaría la forma en que Margarita subestima a quien no conoce. Todo lo contrario. La chica dijo: "que bueno que dicen esas cosas, mis compañeros de Letras leen pura basura". "Cuauhtemoc Sánchez o Paulo Coelho" interrumpió Margarita. "No", reviró la chica. "Ojalá leyeran a Coelho. Están leyendo Quiúbole". Mierda.