Y pues ya.
Los dos o tres o cuatro meses en que concluí un libro de cuentos mutantes y una novela juvenil han finalizado con la presentación de Lerdo en FILMinería y el envío de la mentada novela a un concurso nacional. Casi al mismo tiempo, mi jefe laboral y amigo, RFI, y mi abuela materna estuvieron en hospitales por problemas derivados de los desgastes naturales del cuerpo. En ambos casos hubo momentos en que las noticias no fueron alentadoras, y acaso todavía hay reservas en cuanto a sus estados de salud.
Como es lógico en la ilógica vida, ambas situaciones, el levantón y el bajón emocionales, concluyeron casi al mismo tiempo, apenas con días de diferencia, y el resultado es una cruda que no deseo describir.
Cuando por fin @taniahernandeza y yo nos echamos unos tacos al pastor y una siesta, tuvimos que levantarnos de volada para ir al consultorio más cercano para que dijeran un diagnóstico divertido por ambiguo: tenemos o colitis infecciosa o salmonelosis.
En cualquier caso, nos ha tirado a la cama por lo menos un día, nos ha puesto a comer pollo cocido y pastillas, que al parecer deben suplir buena parte de la alimentación.
La buena noticia es que estoy de vuelta.
miércoles, 9 de marzo de 2011
viernes, 10 de diciembre de 2010
Historias de lujuria y altas ventas.
El New York Times, en su sección de libros, plantea que el género que más vende en libros-e es el romántico, por encima de la ciencia ficción, el misterio, de todos los demás. Y el sector sigue creciendo. La nota puede leerse allá:
Según la nota, los compradores de este género están verdaderamente hambrientos, y llegan a descargar dos o tres libros al mes. Hay títulos que venden la misma cantidad de ejemplares en versión electrónica que en pasta dura. Pero ¡ojo!, las ventas del libro-e en este género van en aumento, ¿y por qué?
Sencillo, porque los compradores pueden leer en público y no muestran la portada. Ya no tienen por qué avergonzarse en el metro por las imágenes de hombres guapérrimamente descamisados o de mujeres hermosa y justificadamente escotadas.
Con estas notas tan serias, Corín Tellado debe estar dando de brincos en el cielo de los obreros literarios.
jueves, 25 de noviembre de 2010
Yo quiero de regalo "Los cómics de 'Serenity' y 'Firefly', de Joss Whedon"
Si alguien ha pensado en regalame algo más o menos complejo de conseguir, y ni tan barato ni tan caro, una opción son
Los cómics de 'Serenity' y 'Firefly', de Joss Whedon: "Dark Horse ha publicado dos miniseries, dos especiales y un cómic de ocho páginas, destacando el guionista Brett Matthews y el dibujante Will Conrad."
Sería un gran regalo por dos razones primordiales: la primera es que hace mucho tiempo no me clavo en el mundo de las historietas, tebeos, cómics y, debo confesarlo, extraño esos momentos nerdianos en que me introducía a una tienda especializada, o una tirajería, y me pasaba todo el tiempo del mundo abriendo y cerrando páginas y páginas llenas de líneas, rayones, colores (aunque siempre sentí especial gusto culpable por ejemplares en blanco y negro).
La segunda razón es porque la saga de Firefly en televisión es de mis favoritas. Los vaqueros del espacio, la interculturalidad china, entre armas que disparan rayos o balas, da igual; una adolescente con una historia secreta y su hermano guardián; una raza de caníbales/zombies que saben manejar naves espaciales; y, lo mejor de todo, 'Mal' Reynolds, el capitán de la nave Serenity (un modelo Firefly) tratando de hacer creer a todo el mundo que es un tipo rudo, rudísimo, y no hay quien se la crea.
El mito televisivo de la serie también es un aliciente para verla. Se sabe que Fox canceló la primera temporada transmitiendo solo once de los catorce capítulos producidos. Que con todo y que al año siguiente uno de esos capítulos trasmitidos gabó el Emmy por los "excepcionales efectos especiales para una serie", con todo y que la venta del DVD de la única temporada superó con creces lo esperado por los productores, la serie no volvió a producirse. Y eso que el creador, Joss Whedom, tiene entre sus creaciones uno de gran éxito y fama: Buffy la cazavampiros.
La película que concluye la zaga me gustó menos, pero también me gustó.
Por esto y muchas cosas más, ven a mi casa esta navidad, y regálame los cómics de serenity y Firefly de Joss Whedon. Y hasta te daré un abrazo si lo haces.
Un abrazo de letras
viernes, 19 de noviembre de 2010
Las ocho y diez y los olmecas
A veces olvido que el trabajo del escritor es en el escritorio; que hay que sentarse todos los días frente a la pantalla para avanzar algo. Hace unos días dije que me había costado trabajo concluir un cuento que pertenece a la colección de textos de la beca del #CTEscritores. Anoche, mientras saludaba de lejos a David Coronado y a mi hermano en una clase de guionismo (ellos llegaron tarde), recordé que no había entregado el guión televisivo de cada semana. ¡Mierda!, dije. ¿Qué le pasa a esta cabecita mía? Debía entregarlo ayer a medio día. Ni siquiera hice la investigación correspondiente. Ahora me vi obligado a levantarme a las ocho y diez de la mañana, y estoy haciendo una investigación por Internet, en lugar de haberme apersonado en la exposición olmeca de la que debo hablar.
¿Qué le hago? Tengo una hora límite (que no me gusta tener) a las diez y media de la mañana. Y estoy aquí, en lugar de hacer el guión, escribiendo este post.
(foto de Milenio Online)
martes, 16 de noviembre de 2010
Herpetario y otras cosas
Este libro de cuentos me ha costado más trabajo del que pensaba. Lo malo es mi propensión a planear las cosas con tanto adelanto. En los próximos días concluiré Herpetario, cosa que debía haber sucedido hace un par de semanas; pero ya tengo comprometida la entrega de La santa de los imbéciles, porque lo quiere publicar tunAstral de ya (creo que en el 2011 se acaba mi mamonería de no querer publicar), y ya tengo planeadas dos novelas (tengo escaletas y todo) para escribir durante el próximo año. Tanto el libro para tunAstral como las dos novelas en mi cabeza me están haciendo mucho ruido, y Herpetario se ve afectado, pero es el de la beca, y debo finiquitarlo.
En fin, hoy logré otro avance en este libro, y cada vez estoy más cerca de llevarlo a buen fin. Espero sea antes de la FIL Guadalajara.
Y ya.
En fin, hoy logré otro avance en este libro, y cada vez estoy más cerca de llevarlo a buen fin. Espero sea antes de la FIL Guadalajara.
Y ya.
martes, 5 de octubre de 2010
Caza de Letras, la cuarta emisión
Hoy, a las doce del día, dará inicio el Cuarto Virtuality Literario Caza de Letras. Un concurso donde ocho escritores, preseleccionados, se someterán a pruebas literarias, al voto de los jurados y del público que día a día podrá ir viendo su avance.
Este año, Caza de Letras tratará sobre las minificciones. Ocho libros de minificciones que irán creciendo, decreciendo, mejorando, empeorando a la vista pública. Al final, luego de seis semanas, el mejor libro (el más votado por jurado y público) será premiado con cien mil pesos y una publicación. Este concurso es organizado, principalmente, por la UNAM y Alfaguara.
Estoy ansioso de ver cómo trabajan cada uno de los ocho participantes, cómo responden a la presión y quién es el mejor minificcionista de todos. Será muy divertido.
Un abrazo de letras
Este año, Caza de Letras tratará sobre las minificciones. Ocho libros de minificciones que irán creciendo, decreciendo, mejorando, empeorando a la vista pública. Al final, luego de seis semanas, el mejor libro (el más votado por jurado y público) será premiado con cien mil pesos y una publicación. Este concurso es organizado, principalmente, por la UNAM y Alfaguara.
Estoy ansioso de ver cómo trabajan cada uno de los ocho participantes, cómo responden a la presión y quién es el mejor minificcionista de todos. Será muy divertido.
Un abrazo de letras
Capa
Ataviada de rojo brillante, coqueta, Mariana cierra los ojos y escucha. La turba aplaude al ritmo cardiaco; grita Mariana, Mariana, hazlo, hazlo. La banda de música tiene un sonido: percusión que marca el ritmo de los aplausos de la turba. Mariana abre los ojos y observa. Ha llegado al extremo más alto de la escalera. Su madre, ya muy vieja para esos viajes, le entrega la barra que pende del cielo de lona. Hazlo con cuidado, le dice. Mariana asiente. No sabe las preguntas que mamá se está haciendo ahora: si todavía es una niña, si ya no lo es. Si está preparada, si no. Ya es hora. Mariana inspira y escucha otra vez tambores, aplausos, gritos. Toma con ambas manos la barra y, a punto de lanzarse al vacío, mamá la detiene. Espera, le pide al oído, todavía no. Abajo, ataviado de gris opaco, señor Lupo pide, ante micrófono, un instante de silencio. Callan aplausos, gritos, tambores. Mariana no comprende del todo pero, atendiendo a los últimos meses de entrenamiento, mantiene la concentración. Mariana es la más joven de una familia de trapecistas, explica al público señor Lupo, esta noche será su debut. Mamá de Mariana extiende una capa roja, símbolo familiar, y se la ata al hombro. Del otro lado de la pista su abuelo, viejo volador, la espera. Mariana tiene que llegar a él. Para eso, cruzará en péndulo por sobre el vacío. Un viaje no tan largo y con un sólo peligro: la caída. Sólo una proeza se le ha pedido: el triple salto mortal. Cuando cruce, si cruza, bajará por las escaleras del otro lado y será recibida por señor Lupo, quien la tomará de la tenue cintura y la exhibirá a todo el mundo. Pedirá aplausos. Todos deberán sonreír y agachar la cabeza: madre, abuelo, Mariana y señor Lupo. Y a partir de ese momento la historia, día con día, se repetirá. Señor Lupo, incluso, le ha prometido una velada para festejar el inicio de una carrera prometedora, en su casa rodante, luego de la función. Mamá accedió a dejarla dormir noche, muy noche, y hasta le dijo que podía beber cerveza: ya es adulta; ya vuela por los aires. Señor Lupo pide atención nuevamente; reinician los tambores que marcan el ritmo de los aplausos; Mariana se aferra a la barra y toma impulso; mamá hace la señal ensayada para que abuelo, del otro lado, se prepare. Mamá suelta a Mariana, quien se aleja, se aleja. La capa roja se abre por la inercia, el viento. El público guarda silencio.
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